Mai!!











          Oigo voces a lo lejos diciendo que despierte, un sueño profundo me invade;Oigo sirenas de ambulancias, algo malo me debe estar pasando; A mi madre oigo llorar  y ver que nadie la está consolando me duele más que morirme aquí en soledad.

         Me llevan a un sitio oscuro , mi cuerpo intentan reanimar, mi corazón no responde, sus latidos cada vez son más lentos.

         Los médicos dicen que temen por mi vida; mi familia cada vez sufre mas, no pueden entender que un ser querido de 19 años, la tengan que ver morir.

         Mis amigos me vienen a visitar. Intento escuchar lo que me dicen pero no logro oírlos. Empiezo a pensar en todo lo que tenía: mi familia., mi hermana de dos años, que no la podré ver crecer. Mis amigos, que fueron mi alegría en la vida y con ellos compartí esos momentos que nunca podré olvidar, los domingos en el parque columpiándonos como niños de tres años. Sábados en los bares bebiendo pero sabiendo controlar y bailando hasta no aguantar más.

         Mi novio, Javier, es lo que mas quiero en este mundo y lo único que quiero para el es que encuentre la felicidad. Aún puedo recordar cómo nos conocimos ese cinco de agosto en la playa, él iba con sus amigos y yo con mis amigas. No se nos ocurrió otra cosa que empezar hablar con ellos: parecían unos chicos simpáticos y decidimos quedar mas días juntos.

Empezamos a tontear hasta que un día me dijo que lo que sentía por mí no era sólo una amistad. Le dije para salir y desde ese momento nunca volvimos a separarnos.

         Ahora sigo en mi realidad, mí cuerpo se hunde de pena y soledad al pensar que mi vida no continuará.

“Si no hubiera tomado esas pastillas ahora sería un día mas para mi”



etcétera